Las decisiones en torno a construir una planta nuclear en Chile o enfrentar una posible crisis energética con esta opción, constituyen definitivamente un falso dilema. La energía nuclear es un problema, no es una solución:
ES SUCIA: Deja cientos de toneladas de desechos.
ES CARA: La construcción de un reactor nuclear de 1000 MW cuesta entre 2 a 3 mil millones de dólares, es decir unos 2000 dólares por kW comparados con los 1300 dólares que se necesitan actualmente para la instalación de generadores eólicos.
ES INEFICIENTE: Sólo el 22% de la energía producida llega al utilizador final.
SOCAVA ALTERNATIVAS LIMPIAS: Cada peso utilizado en la energía nuclear es un peso que no se utiliza en energía limpia y sustentable
ES CONTAMINANTE: Cada día las plantas nucleares emiten contaminación radioactiva en la atmósfera y el agua.
ES DAÑINA PARA LA SALUD DE LAS PERSONAS: Una ínfima partícula de plutonio puede causar cáncer, defectos genéticos y otras enfermedades graves.
ES PELIGROSA: Un accidente o un ataque terrorista a una central nuclear o a elementos radioactivos transportados, podría ocasionar la muerte y la evacuación forzada de miles de personas. En un país sísmico como Chile, no existen garantías para desarrollar la energía nuclear.
CREA INESTABILIDAD CON LOS PAÍSES VECINOS: El combustible utilizado puede ser readaptado para hacer bombas radioactivas sucias y aún bombas nucleares.
NO CREA MÁS PUESTOS DE TRABAJO: La industria nuclear crea apenas 75 puestos de trabajo por TWh mientras que la energía eólica puede producir 2400 y la biomasa más de 5000 puestos de trabajo.
Chile, que ha sido un ejemplo mundial defendiendo a sus ciudadanos y su mar territorial frente al peligro del transporte internacional de desechos radioactivos y de posibles basureros nucleares cercanos a nuestras fronteras, está siendo vulnerado frente al impulso de autoridades políticas que apoyan esta opción. Qué mejor entonces para la industria nuclear que comenzar una discusión inútil en el país, haciendo creer que ésta es una opción válida para el futuro.
Greenpeace espera que en el Día Mundial del Medio Ambiente, realmente todos los chilenos elevemos nuestras conciencias en términos de educarnos e informarnos ambientalmente, exigiendo a las autoridades redoblar sus esfuerzos para que podamos en conjunto celebrar este día como corresponde.